Hoy me he dado cuenta que la vida y el destino no entienden de sentimientos, que las cosas ocurren quieras o no, que todos los momentos vividos pueden quedar en el olvido o por el contrario pueden convertirse en algo real e incluso duradero.
Entendí que por muchas decisiones que tomes, por muchas cosas que dejes a un lado, la vida da muchas vueltas y nunca sabes como puede terminar todo.
También entendí que cuantas más ganas tengas de conseguir algo, mas se aleja de tus posibilidades, que por mucho que sueñes con algo si el destino no lo quiere así, ríndete.
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