-Tengo miedo.
-Yo también, pero no importa.
-¿Que no importa? ¿Cómo voy a intentarlo con miedo?
-Muy fácil, porque el miedo siempre estará ahí. Miedo a que te hagan daño, miedo a hacerlo mal, miedo a perder, miedo a no estar a la altura... Pero junto al miedo está la ilusión por intentarlo, las ganas de que salga bien, la curiosidad por lo desconocido, el deseo de ser feliz... Y eso, pequeña, eso es mucho más grande que el miedo.
-Puede que tengas razón.
-Claro que la tengo.
-Muy bien, tú ganas, lo haré, pero con una condición.
-¿Cuál?
-Que tú vengas conmigo.
-Yo siempre iré contigo, hasta el fin del mundo
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